Para el calendario gregoriano el inicio del año es el 1 de enero. Algo que los cristianos llevamos celebrando desde el siglo dieciséis. Sin embargo, según los astrólogos new age y sus nuevas teorías –nada nuevas, por cierto, sino ancladas en el Egipto faraónico– aseguran que el inicio del calendario comienza ahora, cuando la estrella Sirio se encuentra en no sé qué vainas, siendo el portal del 8 de agosto el momento catártico que inicia un nuevo periodo. Misticismos aparte, para mí el comienzo del año es septiembre, la vuelta al cole, cuando las novedades en todos los ámbitos se suceden con dinamismo y frenesí. Un momento para los que amamos la belleza de absoluto alborozo.
Pero antes de que florezca el campo siempre están los brotes. Esas avanzadillas que nos hacen presagiar por dónde irán los tiros en materia cosmética. Y el asunto se atisba emocionante. Con propuestas que afinan el enfoque piel-emociones o avances tecnológicos que permiten replicar componentes de la piel humana como los factores de crecimiento o las redes de colágeno. Sí, bioidénticos. Pura ciencia en un frasco, y aquí van mis preferidos.

Mood-Boosting Beauty, una tendencia que madura
No es nuevo. Llevamos tiempo hablando sobre la neurocosmética, la cosmética emocional o vibracional o la psicoaromaterapia, como esas ciencias que se centran en potenciar la belleza física actuando en la belleza interior, más bien, en el entramado emocional que afecta –y mucho– al aspecto que mostramos. “SI no hay glow practica el flow”, ya os lo conté aquí, un lema que hoy cobra más fuerza que nunca gracias a los nuevos enfoques y virajes que está tomando la cosmética.
Lo más nuevo lo rubrica la enseña francesa de lujo Sisley, con el esperado lanzamiento en España a finales de 2025 de Neur|aé, una nueva marca, una nueva línea que se ha llevado 10 años de investigación, a pesar del pedigrí de la maison y, aun así, alguno de sus productos ya cuenta con galardones y premios internacionales (entre ellos, Beauty Icon Harper’s Bazaar y Elle Future Beauty Winner), como su magnífico serum Harmonie, una delicia equilibrante dispuesta a “resetear” las pieles más comprometidas. “Pieles positivas, nunca negativas”, eso pretende esta sensorial marca dividida en cuatro gamas que cubren cuatro emociones básicas: armonía, energía, alegría y serenidad.
Basada en la neurociencia y esa conexión cerebro-piel que se remonta al día 21 de la vida del embrión y el ectodermo, esa capa que forma tanto epidermis como sistema nervioso, y una nueva tecnología patentada: N|A 3, desarrollada por los científicos de Sisley mediante neuroactivos, neurofragancias y neurotexturas. En sus investigaciones, han detectado que las situaciones de estrés generan líneas de expresión y arrugas marcadas, falta de tono muscular, párpados caídos o surco nasolabial hundido. La tristeza muestra falta de luminosidad, tez opaca y comisuras labiales hacia abajo; y el cansancio, pérdida de firmeza. Por supuesto, como era de esperar de una casa como Sisley, el 95% de sus ingredientes son de origen natural y el envase, de vidrio reciclable, alberga una cápsula recargable.
El plus: su colección de boosters, “potenciadores de emociones” o neurofragancias correspondientes a cada gama, unos pequeños viales en formato roll-on, como pequeñas recargas o rescates para ser usados en cualquier momento y lugar. Joie es un verdadero consuelo emocional, una fragancia eufórica que aporta una sensación inmediata de bienestar. Ese buen rollo que se refleja en las pieles que rebosan entusiasmo. Están formulados con un complejo de aceites vegetales según las directrices de la aromacología. Cada booster está pensado para ser aplicado en puntos concretos haciendo un guiño a medicinas tradicionales, como la china y sus meridianos energéticos, incidiendo en técnicas de acupresión.
Lectura recomendada: si quieres adentrarte en el universo de la belleza y las emociones, absolutamente recomendable “Cosmética Emocional. El cambio definitivo para la belleza de tu piel”, Edit. Koan. La experta Gisella Gil, una verdadera conocedora del mundo de las emociones y cómo afectan a nuestro aspecto externo, desarrolla en profundidad esta desconocida materia arrojando luz sobre muchas afecciones, como la psoriasis o el acné, difíciles de tratar con cosméticos, proporcionando maravillosos consejos sobre el cuidado consciente de la piel.

De la Oliva, Olevi
Otra de las recién llegadas es Olevi, una creación exclusiva de Danbel, empresa barcelonesa de larga trayectoria versada en el sector de perfumes nicho y cosmética de lujo cuya visión se centra en ofrecer la genuina esencia del Mediterráneo en un frasco entronando las propiedades de nuestro fruto más querido: la oliva. El alma de todas sus fórmulas es la Olea vitae, el llamado “aceite celular”, un activo natural obtenido por biotecnología que activa los ciclos de rejuvenecimiento energético, es decir, actúa en el corazón de las células insuflándoles el combustible que necesitan para trabajar como si fueran jóvenes, combatiendo la senescencia y la obsolescencia programada.
La Olea vitae procede de las células madre vegetales de los árboles de olivo silvestre –símbolo de fortaleza y renovación–, concretamente del Acebuche por su diversidad genética, inspirándose en la resiliencia de la especie frente a sequías y climatologías adversas a pesar de lo cual mantiene su vitalidad y demostrada longevidad. Su primera línea, Olevi Repair, centrada en el envejecimiento cronológico, consta de 11 productos, entre los que hay verdaderas proezas, como su crema de cuello, una fórmula capaz de borrar al instante no solo las arrugas del cuello, sino el aspecto de piel crepé de esta zona tan compleja que no parece reaccionar a ningún tratamiento.

Material sensible, Ayuna al rescate
El “bermellón labial”, esa zona del rostro que ansiamos mullidita y rebosante de volumen, parece estar siendo el foco de la belleza. Desde bálsamos con péptidos a selladores de la hidratación, un arsenal de interesantes referencias se pone al alcance de nuestras bocas para recuperar su lozanía perdida. Lo más novedoso es el “gesto bifocal” de Ayuna Less is Beauty: Nectar Lip & Eye, una emulsión biomimética, un elixir nutritivo y revitalizante diseñado para dar respuesta a las necesidades de las zonas más frágiles y vulnerables del rostro, como contorno de ojos y labios.
No solo aporta un confort inmediato, sino que retexturiza, impulsa y mantiene la hidratación; y no solo respeta la barrera cutánea, sino que la fortalece y la hace más resiliente. Y lo mejor: nos regala esa sensación de volumen que tanto ansiamos. Nectar Lip & Eye, como todas las formulaciones de Ayuna, es una auténtica proeza, siempre a la vanguardia formulativa, con activos nuevos o poco explorados, ofreciendo un enfoque disruptivo y con visión de futuro. Para este producto se ha servido de ceramidas, ésteres de jojoba, ceras de flor de mimosa, péptidos y exosomas derivados de la Centella asiática, la especie regeneradora por antonomasia, venerada desde culturas milenarias como un verdadero motor para hacer que el colágeno ruede.
En palabras de la propia marca: “Nectar Lip & Eye se adentra en el universo epitelial del bermellón labial, un espacio de transición entre piel y mucosa donde la arquitectura barrera es deficiente, la hidratación se evapora con facilidad y la expresión se convierte en lenguaje visible. Ayuna propone una nueva manera de cuidar esta zona tan exigente: no desde la corrección tópica puntual, sino desde la creación de un entorno celular favorable, donde se maximizan los niveles hídricos, se refuerzan los lípidos esenciales y se despierta la capacidad regenerativa innata de los tejidos finos”.
Por cierto, el efecto “plumping” que redefine el volumen con precisión se logra gracias al extracto oleoso de vetiver, uno de mis ingredientes aromáticos preferidos, terroso, profundamente enraizante; que se completa con fragancia natural de flor de azahar, elaborada a partir de aislados naturales de jazmín, rosa y vainilla, transformando cada aplicación en una experiencia emocionalmente armonizante, sin comprometer la tolerancia.

METACINE, el biohacking de la longevidad celular
En esa obsesión de la cosmética por imitar los procedimientos estéticos –al menos sus resultados–, se ha llegado a emular uno de los protocolos puede que más demandados en las consultas médicas por su profunda acción en la regeneración cutánea: el PRP o plasma rico en plaquetas. Sí, ese procedimiento un tanto vampírico mediante el que se extrae sangre para aislar el plasma para luego inyectarlo en la piel. Pues ya tenemos la versión cosmética, nada invasiva, por obra y gracia del doctor de las estrellas (uno de ellos, hay muchos).
Jason B. Diamond, cirujano plástico afincado en Beverly Hills, uno de los más buscados por celebridades de primer nivel, ha embotellado su tratamiento estrella –Diamond InstaFacial®–, convirtiéndolo en un néctar de factores de crecimiento humanos bioidénticos replicados por bioingeniería que imitan los efectos transformadores del PRP, abundantes en la piel sana. Por el momento, Dr. Diamond’s Metacine cuenta tan solo con tres productos: Instafacial® Plasma, Infusion y Emulsion, siendo Plasma su mayor virguería.
Una fórmula de intenso color rojo haciendo honor a la sustancia que plagia, repleto de polipéptidos, oligopéptidos, ácido hialurónico y extracto de raíz de rábano (puede que el responsable de su intenso color) que, a pesar de su precio (200 dólares), quien lo prueba no puede dar marcha atrás. La infusión se centra en el microcolágeno biomimético (325 dólares) perfecta para pieles desafiadas por la gravedad, formulada con una matriz patentada de tres tipos de péptidos de colágeno idéntico al humano por bioingeniería.
Y la emulsión, o crema de noche, coquetea con los retinoides, lipopéptidos, niacinamida y ácido hialurónico dispuestos para rellenar, activar la renovación celular y favorecer la regeneración del colágeno sin irritaciones. Un planteamiento muy halagüeño, tanto, que está nominado por los Beacon Awards, los galardones más reputados de la cosmética independiente, como una de las marcas más inspiradoras de 2025.
Lectura recomendada: la experta en fitness facial, Diana Bordón, acaba de publicar “Yoga Facial. El método natural para una piel firme, luminosa y llena de vida”. Edit. Zenith. Diana en este libro va más allá de los clásicos gestos faciales recomendados en obras de este tipo (y lo digo yo que tengo más de 8 libros sobre esta temática), ofrece un desafío de 20 días para transformar tu rostro, con ejercicios muy interesantes (algunos poco comunes) y un sinfín de consejos. Es el aliado perfecto de la cosmética más puntera.
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