Algo está cambiando en el universo de la belleza. Hemos pasado de encumbrar la galénica, esa ciencia que prioriza las sinergias, a endiosar al principio activo de forma aislada. Ya no hablamos de complejos antioxidantes, sino de ingredientes embaucadores con un alto poder de sugestión. Retinoides, hialurónicos o niacinamidas parecen copar la jerga cosmética en redes sociales. Ya no buscamos recetas complejas merecedoras de premios Nobel, sino el glicólico más activo o la vitamina C con mayor rendimiento.
Incluso hay marcas que priorizan el activo por encima de la combinación de sus componentes, como la cosmética avanzada de Medik8; por cierto, una de las enseñas más prestigiosas y mejor valoradas por sus avances científicos y la alta calidad de sus retinoides y vitamina C (ahora también péptidos, pero no adelantemos acontecimientos). The Inkey List o The Ordinary le siguen a la zaga, dos marcas centradas en lo que denominan “belleza funcional”: práctica, directa y a buenos precios, que proponen productos protagonizados por un activo para que juguemos a ser químicos cosméticos y crear nuestro propio buffet de belleza.
Hace poco leí en algún rincón de la vasta red de redes que la clave de la mejor rutina facial reside en combinar péptidos biomiméticos, factores de crecimiento y vitamina C para estimular los fibroblastos y con ello impulsar la secreción de colágeno para mantener los tejidos compactos y bien estructurados; y ácido hialurónico y ceramidas para hidratar e inducir la tersura cutánea. Todo ello sin descuidar la función barrera que se sentirá mimada con fórmulas pre y probióticas.

Péptidos + ceramidas: la combinación de éxito
E hice la prueba. Así descubrí una de las mejores recetas faciales que había probado hasta el momento. El problema aquí fue ¿y cuál elijo?, en un mercado colapsado con nuevas reseñas y marcas disruptivas que parecen llegar para dar respuesta a problemas que antes ni se planteaban. Y no solo eso. ¿Qué tipo de péptidos? ¿Y de ceramidas? Porque están en plural por una razón: cada tipo tiene una función específica y un cóctel de varios asegura un enfoque de cuidado completo.
Pero empecemos por el principio. Los péptidos, ese término tan de moda que parece copar las reseñas “top”de las mejores cabeceras de belleza, no son más que moléculas compuestas por cadenas de aminoácidos (de ahí su diferente tipología en función de su cantidad: dipéptidos (dos aminoácidos), tripéptidos (tres), polipéptidos (más de veinte), que actúan como “mensajeros” para chivatear la información y activar ciertas funciones biológicas, como la producción de colágeno. También hay péptidos inhibidores, impidiendo la liberación de neurotransmisores para relajar los músculos faciales ejerciendo un verdadero efecto “Bótox”; y de enzimas, como la colagenasa, y así evitar la degradación del colágeno.
Las ceramidas, por su parte, son lípidos esenciales de gran afinidad con la piel, las responsables de ese “glow” que parece mantenerse en las primeras posiciones del ranking de deseos cosméticos, capaces de apoyar la barrera cutánea y mantener la hidratación epidérmica. Existe la ceramida EOP o 1, que se centra en proteger la barrera cutánea; la NS o 2, de alto poder humectante; la 3 o NP, repara el cutis y potencia su elasticidad; o la III, una de las más utilizadas en cosmética. Todas ellas trabajando al unísono logran esa tersura, turgencia y luminosidad tan deseadas en cualquier rutina facial.
Me decanté por dos nuevos lanzamientos, a cuál más interesante. En primer lugar, los nuevos péptidos de Medik8: Liquid Peptides Advanced MP Serum, posiblemente, uno de los serums más avanzados del mercado, repleto de péptidos de nueva generación capaces de imitar la estructura proteínica en 3D y en tamaño micro para optimizar su función, llegando a cada célula de forma más precisa. Su objetivo diana es minimizar líneas de expresión y reforzar la barrera cutánea para que sintamos una piel más sana, más fuerte, más firme. Pero también es un claro candidato como tratamiento “post”, tras protocolos médicos como los fillers o la infiltración de neuromoduladores, reforzando su acción y ampliando los resultados cómodamente desde casa.
Pero Liquid Peptides Advanced MP es mucho más. Su cóctel multipeptídico al 30%, una mezcla de nada menos que 13 novedosos péptidos diseñados para reparar la piel desde dentro, está muy bien acompañado de factores de crecimiento, el complejo Expression Line Miniprotein para un efecto “wow” inmediato y ácido hialurónico microencapsulado, que asegura un boost de hidratación y volumen en capas profundas y superficiales rellenando el cutis en un santiamén. Por si fuera poco, la fórmula se complementa con un 1% de complejo prebiótico para reforzar la barrera natural de la piel.
Un refuerzo que yo potencié con Barrier Support Cream de la alemana Herbar, la marca que me hizo tilín con su The Face Oil, a base de hongos medicinales, en España solo disponible en All Yours, con tiendas en Madrid y Barcelona (por cierto, con nuevas aperturas en la Ciudad Condal, en Calvet 36 y Verdi 29), una parada imprescindible para los fanáticos de la cosmética clean y el sector niche. Barrier Support es una combinación de ciencia moderna, con su complejo de cinco ceramidas, y lo mejor de la medicina tradicional, en este caso china, al incluir ingredientes más que interesantes como el hongo Chaga, repleto de betaglucanos que calman la piel y reducen la inflamación; Schisandra o “la baya de la belleza” en las culturas orientales, de efectos similares además de revitalizar y uniformizar la tez; Poria cocos (Fu ling) que hidrata intensamente al activar el ácido hialurónico endógeno y restaura la barrera cutánea; y el adaptógeno Ashwagandha, un clásico ya en las recetas anti-estrés, una raíz de la que –por cierto– también se pueden extraer exosomas, como los del laboratorio Croma.

Exosomas: de revolución estética a la sencillez de un frasco
Parece que fue ayer cuando nos preguntábamos ¿Exo qué? Sin embargo, en poco tiempo se ha convertido en uno de los novedosos ingredientes que está revolucionando el sector. Si los péptidos actúan como mensajeros, los exosomas lo hacen como transmisores dirigidos de esa información. Se trata de pequeñas vesículas o «paquetes» que nuestras células liberan para comunicarse entre sí, enviando señales para regenerar tejidos, reducir la inflamación o proporcionar turgencia a las capas altas de la piel. Derivados de animales, vegetales, sintéticos e incluso humanos (provenientes de fibroblastos o células madre), su reducido tamaño molecular asegura la alta penetrabilidad, actuando a un nivel profundo. No es de extrañar que se haya convertido en la “comidilla” de los foros cosméticos.
El inconveniente hasta ahora era que solo se podían disfrutar sus prodigiosos efectos en cabina, un protocolo médico mediante el cual se generan unas perforaciones en la superficie de la piel con microagujas para aplicar después de forma tópica el vial de exosomas, garantizando así su acción estética. Parece que fue ayer cuando la eminente doctora Nigma Talib nos ponía ojipláticos con sus directos de Instagram aplicándose la codiciada sustancia por todos los recovecos de su piel. En ese momento eran caros, muy caros y escasos, reservados a unos pocos privilegiados profesionales que tenían acceso a ellos de forma exclusiva.
Pero los exosomas evolucionaron, se embotellaron y hoy están al alcance de todos, en un amplio abanico de precios. Su mayor reto: renovar y reforzar la piel desde dentro, con un enorme potencial en medicina regenerativa, aunque su campo de acción es realmente amplio.
Centrado en fitoexosomas (provenientes de las plantas) y uno de los activos pro-juventud más avalados por el plantel científico (la vitamina C), está C-Tetra Advanced de la británica Medik8. Alta estabilidad y máxima tolerancia; más inteligente, menos invasivo. Con un 20% de vitamina C estabilizada (tetrahexildecil ascorbato, en forma liposoluble) y una innovadora tecnología botánica basada en fitoexosomas derivados de las hojas de té verde, está diseñado para asegurar una luminosidad visible de alto impacto al tiempo que mantiene la piel relajada y protegida. “Los fitoexosomas que utilizamos están cargados de proteínas, lípidos y moléculas señalizadoras que protegen la función barrera, calman la piel y maximizan los resultados de la vitamina C”, explica Estefanía Nieto, directora de dermocosmética de Medik8.
Su sinergia con la vitamina C potencia su absorción y acción antioxidante, manteniendo la piel revitalizada y defendida, una sinergia que se maximiza con la acetil zingerona, un antioxidante extraído del jengibre que actúa como escudo inteligente neutralizando múltiples tipos de radicales libres potenciando así la acción de la vitamina C. Quién se lo diría al jengibre, más relacionado con los problemas digestivos que dérmicos, algunas de sus moléculas están empezando a rubricar el futuro de la cosmética, como el jengibre negro, el ingrediente estrella de la novedosa Adipeau.

Volumen sin fillers: el “Next Big Thing” en cosmética
La ciencia avanza que da gusto, no solo para ofrecernos novedosas propuestas cosméticas, sino para entender mejor el proceso de envejecimiento y cómo deja su huella en la piel. Una de las causas de la apariencia avejentada, la flacidez, la pérdida de tonicidad de los tejidos, el aspecto de “piel crepé” o la irregularidad de la celulitis, parece ser la disfunción de los adipocitos, la cama o soporte sobre los que se asientan las estructuras epidérmicas. Reorganizar esa grasa subcutánea para recuperar el volumen facial, parece ser el nuevo objetivo de la cosmética.
Ese es el leitmotiv de Adipeau, una marca que se centra en el estigma del “adelgazamiento facial” y lo aborda con la combinación de agentes adipogénicos y lipolíticos de origen natural para tonificar, regenerar las células grasas de la dermis, contrarrestar la pérdida de volumen e impulsar la turgencia cutánea. A juzgar por las múltiples instantáneas del antes y el después tras 4 meses de uso, parece erigirse como una firme candidata para suavizar el arco nasogeniano, las bolsas muy marcadas y las líneas de expresión, además de aportar un plus de volumen a la mucosa labial.
El tiempo nos dirá si es un hype o un bluff total, como diría mi querida Paloma Abad; por el momento, se posiciona como lo más novedoso en creatividad cosmética dispuesta a solucionar inestetismos complejos de solucionar con una simple crema, como la pérdida de volumen facial o el hundimiento de sus estructuras. “No es envejecimiento, es hinchazón celular”, aseguran desde la marca. La flacidez de la piel y la pérdida de volumen se deben a la hinchazón de las células grasas, no al paso del tiempo. La hinchazón es simplemente una pérdida temporal de la forma física que puede revertirse, concluyen.
Con esa contundencia extienden la alfombra roja a su Volume Cream, una fórmula facial desarrollada con polimetoxiflavonoides (PMF) del extracto de Kaempferia parviflora o jengibre negro, habitual en la gastronomía tailandesa, que estimulan la proliferación de pre-adipocitos, solucionando así el déficit de volumen en rostro y manos. No en vano, dicen los que la han probado, que es donde más se aprecia su efecto. Sí, el efecto adipogénico y lipolítico, un aparente oxímoron, una paradoja que se explica porque aumenta la cantidad de adipocitos (adipogénesis o desarrollo y mantenimiento del tejido adiposo) pero reducen o “tonifica” el tamaño de las células más maduras (lipólisis), esto hace que los fibroblastos se estimulen, fortaleciendo las estructuras dérmicas.
Sin duda suena bien. Adipeau también aborda los problemas corporales, como la intratable piel crepé, habitual en la zona de cuello y escote, flacidez e irregularidad de brazos, abdomen y piernas o celulitis en glúteos, pero eso lo abordaremos en próximas entregas…
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