Hablar de espiritualidad en el perfume es remontarse a la génesis misma del aroma, con aquellos sahumerios místicos que los antiguos prendían como ofrenda a las deidades o los elixires fragantes que tanto servían como pócima de amor que remedio para la salud. “per-fumum”, del latín por o a través del humo, ya nos dice mucho de ese carácter sagrado del que siempre ha gozado la fragancia. Sacerdotes del Egipto faraónico, miróforas o sacerdotisas portadoras de mirra. Canónigos católicos, musulmanes, budistas, sintoístas, rabinos o brahmanes. Todas las religiones o creencias a lo largo de la Historia, se han servido del perfume para establecer la frontera metafísica entre lo divino y lo profano.
Vinculado a lo ígneo, al fuego y la transmutación; a lo imputrescible y casto; al remedio y la alquimia. El perfume siempre ha estado ligado a lo divino, porque el buen olor, es presagio de Dios. El islamismo, desde al-Ándalus a Bagdad, siempre ha estado aromatizado con la estela divina de las notas animales –almizcle, ámbar gris y algalia–, se les atribuía un carácter misterioso y sagrado por provenir de las entrañas de animales recónditos. El sándalo, madera sagrada con la que se construían efigies budistas y servía de pira para cremaciones glorificadas.
Por ti quemo mis vapores aromáticos en rituales sagrados. Me consumo en volutas difusas, un aliento divino. Soy el símbolo de los reinos material e inmaterial, de la elevación espiritual. A través de mis vapores os perfumo, en mi mezcla uno lo visible y lo invisible, en mi ofrenda os doy mi purificación. Soy una reliquia sagrada impregnada de incienso. Liquides Imaginaires
O el “verdadero incienso”, frankincense en inglés, del género Boswellia, fue, es y será, la materia fragante más venerada si de espiritualidad hablamos. Ligada al catolicismo y sus iglesias exorcizadas con los purificantes hilillos de olíbano combustionado, un aroma que impregna las vestimentas eclesiásticas, como capturó la firma Heeley con Cardinal, o el talentoso Filippo Sorcinelli con LAVS (L’Atelieri di Vesti Sacre), “el incienso de los inciensos”, el best sellerde una colección que replica en notas olfativas el aura que desprenden las vestimentas vaticanas que el artista asimismo diseña. Chapel Factory, lo replica en Hermit Coat, el aroma ahumado de los ropajes de los ermitaños tras tantas liturgias.
Pero el olor a espiritualidad va más allá de las vestiduras eclesiásticas. El visionario Philippe di Méo, con su proyecto inicial L’Eau Bénite (agua bendita) para Liquides Imaginaires, buscó regresar a las raíces del perfume, explorando su dimensión mágica y transformadora, evocando la antigua práctica de dedicar fragancias a los dioses. Sancti, un agua sacra perfumada, se erige como una protección sagrada para elevar y abrir el espíritu, emprender una peregrinación espiritual hacia la verdadera génesis del perfume.
Viridis Genii, la alquimia botánica al servicio del perfumista
Del latín viridis: verde, exuberancia; genii: genio, inteligencia de una entidad, los practicantes de perfumería antigua se servían de la sabiduría botánica, la naturaleza viva o “alma” de las plantas, para componer mezclas que iban más allá de su simple aroma. Alquimistas, chamanes, animistas… Siempre hubo una gnosis innata para trabajar con la misteriosa inteligencia del reino vegetal, rompiendo las barreras del pensamiento antropocéntrico que separaban la humanidad de la naturaleza. Nuevos perfumistas están combinando estas artes perdidas y ciencias esotéricas dando vida a una nueva generación de perfumes talismánicos, que hunden sus raíces –nunca mejor dicho– en la Historia y la tradición.
Quien huele el perfume de las flores, respira el alma de las flores Antiguo proverbio egipcio
Extraer el “alma” de las plantas, su espíritu, una obsesión alquímica que hoy se replica con marcas como Herb Craft Perfumery de Mauricio García que, incluso, denomina a sus composiciones “eau d’sprit”, aguas de espíritu. “El olfato es un sentido poderoso”, asegura Mauricio, que se sirve de la magia inherente al universo botánico para dar vida a su interesante marca, un encuentro entre la antigua alquimia y la espiritualidad (dicen que entre algunos de sus numerosos clientes se encuentra Fenty Beauty…). Su perfume Ofrenda rinde tributo al altar familiar y sus reminiscencias mexicanas, plagado de chile, lima y mezcal; de cempasúchil (Tagetes minuta o caléndula mexicana), cocaloxochiti o plumeria y mixóchiti o tuberosa; de cacao, tabaco y vainilla. Una suculenta receta que se sugiere ser aplicada como unción ritual: en el corazón, las muñecas o la curva lunar del cuello.
De las aguas de espíritu de Mauricio García a los “aromas del Alma” de Abdes Salam, que sigue el mismo principio alquímico de que del ingrediente botánico se extrae su ánima y a través del sistema del olfato penetra en nuestro interior para mutar las emociones. También se envuelven de un cariz místico las sacred Mist, “brumas sagradas” de la modelo Kate Moss, las fragancias pertenecientes a su colección cosmética Cosmoss. Y es que ya lo aseguró el novelista francés André Malraux: “El siglo XXI será espiritual o no será”.
Permitir que los espíritus guíen la mano en la creación de perfumes no es una práctica nueva, es un acto que todavía se lleva a cabo en lugares ocultos del mundo. Estos son los orígenes secretos del perfume, el misterio del perfume” House of Orpheus
El trasfondo étnico de la californiana Persephenie, influenciada por la perfumería medieval de Oriente Medio, el bienestar espiritual y la fabricación tradicional de Attar indio en Kanauj, imbuye de un carácter terroso, complejo y característico a sus creaciones. Desde perfumes concentrados a inciensos de “autor”, con un alto ratio de materiales naturales preciosos de diferentes partes del mundo que la creadora ha atesorado en ese afán de desarrollar composiciones diferentes, transcendentales.
Love Tarot, pretende conectar con la profundidad interior. Pura conexión personal. Armonía con la naturaleza a través de la botánica. Love Tarot (azafrán, kewra, onycha y nardo indio), es un perfume complejo, con alta proporción de aromáticos, compuesto de múltiples capas, al gusto de su creadora, que invita a prestar atención para captar cómo se despliegan sus múltiples facetas. Pasado y presente entre sus notas. La onycha bíblica, el opérculo de un molusco que se ha de tostar y tratar para que despliegue su magia aromática, de lo contrario, su aroma abrupto se acerca a la crudeza de muchos de los ingredientes más venerados de la perfumería, como el ámbar gris o el almizcle que, en su estado fresco o salvaje, pueden resultar repulsivos.
Persephenie, también rescata del pasado el genuino per-fumum convirtiendo el clásico incienso en “sahumerios de autor”. Como Chypre, una receta que captura la sabiduría del perfume del pasado y de la isla de nombre homónimo, sede de perfumistas y ritos mágicos, con su olor característico, emblema de la perfumería del siglo XX. Así lo percibe también el florentino Sileno Cheloni con su The Master’s Blend, una mezcla incensal artesanal y alquímica diseñada para recuperar el arte del ceremonial sagrado y traerlo a nuestros días para manifestar intenciones. Qué sería de la magia si no, más que la energía mental con la que ensalzamos nuestros propósitos. Nuestros deseos más recónditos.
Perfumes hechizantes, del Voodoo al Hoodoo
Desde Voodoo Chile de Dries van Noten (cannabis, romero y pachulí) al hechizo de amor aromaterapéutico de Voodoo Lily de Heretic (azucena, rosa afrodisíaca, sándalo, incienso y oud sensual), las grandes firmas de moda o los referentes del niche, también parecen sucumbir al embrujo de conceptos metafísicos envueltos de esa aura de superstición. El voodoo, ese cuerpo de creencias y prácticas religiosas africanas e indígenas que incluyen fetichismo, sacrificios rituales y trance como medio de comunicación con las deidades, parece lo suficientemente arcano como para envolver de misterio los perfumes del presente.
Hoo Doo Blues de Ricardo Ramos, sin embargo, está bien documentado. Tras emprender rumbo a Nueva Orleans, Ricardo Ramos estudió y se empapó de las recetas genuinas de aceites mágicos, con los ingredientes comúnmente utilizados en el curanderismo Hoo Doo, la práctica espiritual afroamericana conocida como “trabajo de raíz” que se sirve del uso de raíces, hierbas y otros ingredientes naturales con fines espirituales y medicinales, a menudo usados en hechizos de protección, suerte y amor. Hoodoo Blues se convierte así en un elixir mágico con especies tan insólitas como la hierba gatera (Nepeta cataria), la variedad a la que los felinos no se resisten por su capacidad para relajar y elevar la euforia; o mandrágora, habitual de los grimorios de brujas y hechiceros, con su raíz de inusitada forma humana, objeto de leyendas, supersticiones y rituales, temida por sus alcaloides tóxicos pero apreciada por sus beneficios afrodisíacos, alucinógenos y narcóticos.
Pero que no te asuste su presencia, el jugo de Hoodoo Blues se debate entre la frescura herbal (hierba gatuna y verbena), terrosa (vetiver y cedro), y la densidad especiada y animálica (clavo, pimienta negra, castóreo y almizcle).
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