Puede que todo comenzara con el Blue Tansy. Los editores de belleza de todo el mundo vieron en su hipnotizante estela azul y su gran poder calmante el aliciente suficiente para darle un giro al wellness. Pronto empezó a colarse en los planillos de las femeninas más destacadas con la misma soltura que un sérum de Guerlain. Y un séquito de simpatizantes alzaron sus pancartas de reconocimiento, en un momento del discurso en el que todo lo derivado de la madre Tierra forja los principales capítulos del nuevo Evangelio de la belleza. Los que antes se tildaban de escépticos ahora son conversos de una de las terapias curativas más tradicionales de la humanidad.

La tendencia terapéutica sigue arrasando en una sociedad hastiada, insatisfecha, agotada, con tendencia al escapismo… Más que valorar sobrevaloramos el autocuidado por encima de todas las cosas abrazando modalidades que quedaron en desuso pero de nuevo están floreciendo con entusiasmo renovado. Aquella acción de inhalar o aplicar sobre la piel esencias puras de plantas que antaño se utilizaban para curarlo todo, desde la sarna a la depresión, para las nuevas generaciones es el colmo de lo cool, un gesto jodidamente bueno, como lo define Sam Cheow (ex L’Oréal) con su recién estrenada línea de brumas aromaterapéuticas o nieblas de la mentalidad, como él mismo las define, bajo el nombre de Necessary Luxury. So Fucking Hot, So Fucking Gorgeous, So Fucking Good o So Fucking High son algunos de los audaces reclamos para la hornada de amantes de la nueva aromaterapia. Cheow buscaba algo nuevo, quería productos que promovieran determinados estados de ánimo. Y los creó. Se sirvió de la materia prima de la mejor calidad suministrada por The Lab of Flowers para componer mezclas mágicas, intencionales, que nos permitieran tomar el control de nuestras emociones. De nuestro bienestar.

So Fucking Hot tiene aceites esenciales puros de tres tipos de abeto, incienso de Somalia o bálsamo de Copaiba de Brasil que elevan cuerpo, mente y espíritu para irradiar un calor infinito. So Fucking Gorgeous (tan jodidamente hermoso) es una de sus mezclas más embriagadoras, con rosa de Bulgaria, anís estrellado (dicen que las cortesanas italianas lo frotaban en sus axilas porque así estimulaban sus feromonas), salvia esclarea o tuberosa de la India, un cóctel pensado para sentirnos felices, alegres, positivos y hermosos porque si nosotros nos vemos así, los demás también lo harán. “¿Alguien jodidamente caliente? Dilo en alto, rocíate y sal a conquistar el mundo”, Sam Cheow. Porque la aromaterapia de ahora lidera un estilo de vida sofisticado. Los envases modernos rezuman estilo y lujo por sus cuatro costados. Publicar un selfie con un humeante difusor de cerámica de Vitruvi de fondo improvisado te convierte en el profeta de la vanguardia.

Vitruvi es de esas pequeñas marcas nacidas con el señuelo de “mezclada a mano en pequeños lotes con ingredientes naturales y orgánicos cuidadosamente seleccionados que pueden variar de color dependiendo de la estación en la que se cosecharon. Eso es lo que los hace únicos”. Los hermanos Panton (Sean & Sara) comenzaron como simples aficionados en su apartamento de Nueva York envasando y gestionando cada pedido a mano y ahora son una pequeña empresa de mérito incuestionable. Es como si lograran transmitir la genuina esencia del raw con sus pequeños frasquitos de aceites esenciales puros e individuales o mezclas concretas de look sencillo y directo, muy en la gráfica moderna. Supernal, incluso, tiene un solo producto, Cosmic Glow Oil, ¡para qué más si con ese solo ya lo peta! Su creadora, Melissa Medvendich, después de concluir su trayectoria profesional como Directora Creativa se matriculó en el Institute of Aromatherapy de Nueva York y consiguió el certificado de formulación aromaterapéutica. Su objetivo: centrarse en la belleza botánica para crear rituales completos que tratasen todo, rostro, cuerpo, cabello y espíritu. Cosmic Glow Oil es un potente elixir cargado de vitamina C y Omegas, además de otros nutrientes, gracias a su composición: Amla, Baoba, Marula, Sacha Inchi y aceites esenciales de Blue Tansy (Tanaceto), incienso, manzanilla…

Helias Oils, sin embargo, es más purista. Su sencillo catálogo contiene los aceites individuales más habituales (eucalipto, cedro, lavanda…), para los que tienen alma de alquimista y prefieren hacer sus propias mezclas (siempre en aceite portador, ¡por favor!) o composturas ya formuladas enfocadas a diferentes necesidades: Sleep, Calm, Passion y Energy. Uno de mis preferidos es Passion, un combinado sensual que pretende elevar nuestra faceta sexual a otro nivel. Con rosa, damiana y jazmín (afrodisíacos), naranja silvestre (para encender la chispa), y vainilla o canela (para calentar…). ¿Cómo usarlos? Hay múltiples opciones: en difusor, unas 10 gotas serán suficientes; en el agua caliente del baño, entre 6 y 10; en masaje, mezclando unas 5 gotas en aceite portador; o incluso detrás de las orejas y las muñecas (siempre que sean mezclas ya formuladas) para crear un perfume natural.
Porque quizás este sea el gurigay que suscitan los aceites esenciales, por ello no nos atrevemos con ellos…
¿Cómo los utilizamos? Hay una norma inquebrantable que nunca hay que pasar por alto: los aceites esenciales 100% puros siempre se han de diluir en un aceite portador, es decir, un aceite vegetal de buena calidad que puede ser desde almendras o aguacate si buscamos una acción más nutritiva, rosa mosqueta o tamanu, si queremos beneficios cosméticos, o jojoba, el más ligero pues tiene la misma composición que el sebo humano, por tanto, se absorbe mejor.
¿Se pueden aplicar puros? ¡No! ¿Por qué? Porque son muy potentes, son el alma de las plantas, traspasan la barrera cutánea y penetran con tal rapidez en el torrente sanguíneo que debemos ser cautos con su uso, muchos de ellos incluso son cáusticos, por tanto, pueden generar quemaduras en la piel, irritaciones severas y reacciones múltiples. Ante la duda, mejor elegir composiciones ya formuladas por expertos con las dosis terapéuticas exactas. Venirse arriba y creerse Avicena puede entrañar riesgos serios…
¿Qué pasa si los aplico puros? Puede suponer una fuerte agresión para la piel.
Por ello, puede que la inhalación mediante difusión en las dosis sugeridas sea la vía más segura. Pero si queremos disfrutar de sus múltiples beneficios de forma tópica, mejor empezar con pequeñas dosis. El porcentaje puede variar desde el 0,5% hasta el 10%. Para masaje facial, entre el 1% y 3%; corporal entre 3% al 5%; si queremos mezclas más complejas, mejor recurrir a un experto aromaterapeuta…
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