Volar al espacio, no es lo que se dice precisamente dar un paseo por el Spa… Además de una mayor radiación ultravioleta y cósmica (con los daños que ello conlleva…) porque no existe el filtro de la atmósfera, la microgravedad provoca una cadena de despropósitos en la piel como pérdida de masa muscular y ósea (en gravedad “normal” se estimulan los fibroblastos, los responsables de la producción de colágeno y elastina, pero en microgravedad, esa producción está inhibida), la piel no tiene su capacidad natural de regeneración, se ralentiza la curación de heridas, se deshidrata y seca en extremo provocando irritación y arrugas acentuadas; vamos, que se produce un envejecimiento acelerado que no ha tardado en bautizarse como “envejecimiento espacial”.

Un tema que preocupa y mucho a la comunidad científica (mucho más a los pobres astronautas), hasta el punto de invertir una sustanciosa suma de dinero en investigar todos estos fenómenos y cómo remediarlos. Así ha surgido el proyecto SkinCare, un experimento desarrollado por la NASA en 2008 cuyo objetivo es catalogar diferentes parámetros de la piel humana (como el grado de hidratación o la pérdida de agua transepidérmica) en ingravidez y dentro de la Estación Espacial Internacional. Con ello los investigadores evaluarán el efecto del entorno espacial en el organismo y crearán un modelo para prevenir el envejecimiento de la piel. Pero toda esta investigación cuesta muchos euros (y dólares…), ¿por qué no rentabilizarla poniendo la ciencia al servicio de la belleza? Dicho y hecho.
Gracias a ello, la francesa Thermagen creó Ice Source, una tecnología que combina el efecto de enfriamiento ultra rápido utilizando una solución innovadora de embalaje refrigerado desarrollado por la Agencia Espacial Europea para impulsar el cohete Ariane al espacio, que ha terminado siendo reutilizada en envases cosméticos que preservan la frescura de los ingredientes y procuran un efecto lifting instantáneo gracias a las gélidas temperaturas a las que los mantiene. También marcas como 111Skin se han basado en estas investigaciones creando complejos, como NAC Y2, digamos un “miracle in a jar”, una fórmula patentada capaz de revertir los signos del paso del tiempo (estimula la cicatrización, abona el terreno para que colágeno y elastina se produzcan mejor, combate el tono desigual y sanea la piel). Ahora resulta que la fuente de la eterna juventud se podría encontrar en el espacio. Si Ponce de León levantara la cabeza… Pero no solo 111Skin se ha basado en estos estudios para tener una piel fuera de este mundo, he aquí una somera selección de algunos ejemplares que nos incitarán a tener un affair intergaláctico:

HYDRA-THERAPY MEMORY SLEEP MASK de ERNO LASZLO 119 €
Una mascarilla nocturna, muy al gusto de la K-Beauty, que desafía la gravedad con una ligerísima capa de Memory Gel, inspirado en una de las tecnologías espaciales diseñadas por la NASA, Memory Foam (más conocido por los hispanoparlantes como espuma viscolástica), que realmente no se llegó a usar, pero su intención fue adaptarse a las formas y reforzar la seguridad de los asientos de los pilotos y astronautas para amortiguar los efectos de la gravedad y terminó convirtiéndose en confortables equipos de sueño para el común de los mortales. Esta innovadora textura permite que los activos inteligentes de la mascarilla (nopal, jengibre verde, artemisa…) atraigan el agua a superficie permitiendo que se restablezca la hidratación; resultado: piel jugosa y repulpada al despertar.

ADVANCED HYALURONIC HYDRATING PRIMER de C2 CALIFORNIA CLEAN SKINCARE
Los científicos aeroespaciales descubrieron que al aplicar una sencilla emulsión sobre la piel de los astronautas (agua + grasa, la base de cualquier cosmético), la textura mejoraba notablemente en cuanto a hidratación y retención de humedad (para que luego digan que la cosmética no funciona…). C2 California Clean Skincare ahondó en la investigación y llegó a la conclusión de que la piel tan solo necesita una hidratación saludable y libre de tóxicos, con activos como el ácido hialurónico y el escualeno (por cierto, ya presentes en nuestro propio organismo, por tanto, son más asimilables), que nutren y preservan la hidratación natural de la piel. Todos sus productos siguen esta sencilla pero efectiva filosofía, en concreto Advanced Hyaluronic Hydrating Serum hace las funciones de pre-serum (se aplica como primer paso, antes de cualquier otro producto de la rutina de belleza diaria) aumenta la retención de agua en la piel y previene la pérdida de humedad transepidérmica, factores clave para mitigar el aspecto envejecido.

YOUTH BOOSTER de IOMA 150,60 €
Este serum inteligente contiene la tecnología MEMS, la misma que el robot Curiosity que explora el planeta Marte. El dispositivo que alberga el tapón tiene un sensor que mide los niveles de hidratación y regula las dosis de tratamiento más efectivas. Es decir, si el sensor muestra 3 señales de luz, el nivel de deshidratación es alto, ergo hay que aumentar la dosis de producto, por ejemplo, dos dosis al día. La formulación del serum actúa sobre los cuatro pilares de la juventud: hidratación, restauración, desintoxicación y protección de la piel.

CREAM BOOSTER de TALIKA 120 €
Inspirándose en las investigaciones de la NASA, Talika fue pionera en explorar los beneficios de la luz para el rejuvenecimiento y saneamiento de la piel, el resultado fue una serie de dispositivos especiales que utilizan la terapia LED para estimular el colágeno, reducir arrugas y pigmentación, regular la producción de grasa y reducir el aspecto de la celulitis. Cream Booster incrementa los resultados de la rutina de belleza diaria. Mejora la acción de cualquier cosmético, un dispositivo patentado, compacto y muy fácil de usar que emite una longitud de onda naranja (590 nm, estimula la regeneración celular), además de su función de ionoterapia (microcorriente iónica que aumenta la permeabilidad de la piel) y micro vibraciones que estimulan el intercambio celular. Un portento, vaya…

MY C.L.E. de CARITA 390 €
Carita también se ha hecho eco de los beneficios de la terapia de luz con My C.L.E., un dispositivo para uso domiciliario que combina microcorrientes y luces LED (inspirado en tratamientos profesionales en cabina), que actúa a 4 niveles: firmeza, perfeccionamiento de la textura de la piel, uniformidad y luminosidad.
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