“Déjame rodar manzanas en tu sexo, néctares de mango, carne de fresas: Tu cuerpo son todas las frutas. Te abrazo y corren las mandarinas. Te beso y las uvas sueltan el vino oculto de su corazón sobre mi boca. Mi lengua siente en tus brazos el zumo dulce de las naranjas. Y en tus piernas el pomegranate esconde sus semillas incitantes. Déjame que coseche los frutos de agua que sudan en tus poros ¡Mi hombre de limones y duraznos! Dame a beber fuentes de melocotones y bananos, racimos de cerezas”. Amor de frutas. Gioconda Belli
Por comer un fruto “prohibido” Adán y Eva fueron expulsados del paraíso. Nadie dice que fuera una manzana, pero así fue perpetuado el mito pues en la traducción de la Biblia al latín para la Vulgata editio (edición para el pueblo), Jerónimo de Estridón confundió el sustantivo malus (manzano) con el adjetivo malus (mal). Esa cándida manzana, fruto erótico sin parangón, fue ubicua en los poemas árabes por su simbolismo libidinoso. Por cierto, fueron estos eruditos los que hicieron las manzanas más aromáticas con sus hibridaciones botánicas (manzana con rosa o con mirto). No en vano, se pueden considerar estas aguas fragantes de manzana, habituales en la España andalusí, como los primeros “perfumes” afrutados de la Historia, pues las frutas, a diferencia de flores, raíces, resinas y maderas, no se prodigaban en las composiciones perfumadas vetustas.
Fue el mito de Dioniso y su amante Ampelos, el joven sátiro reconocido por su belleza, el que metaforizó el erotismo de la uva como cáliz del deseo y la sensualidad. Cuentan que cuando Ampelos murió, Dionisio (Baco en la mitología romana) devastado cubrió sus heridas con ambrosía para preservar la belleza y la fragancia de su cuerpo. De ahí surgieron las uvas, el cuerpo de Ampelos se convirtió en el tallo y sus extremidades en las vides. En el culto a Dioniso –las bacanales–, se daba especial importancia al aroma del vino para experimentar el Odmê d’Imeroessa, el olor que excita el deseo y la lujuria de Ampelos.
Fue el mango encaramado a la punta de flecha del dios hindú del placer –Kama– el fruto elegido para llevar al éxtasis amoroso llegando al corazón a través de los sentidos. Frutas y flores, esas delicias del paraíso, siempre han estado presentes desde la Jannah del Corán a la cosmovisión mexica de Tlalócan con su huerto edénico repleto de árboles frutales y vegetación exuberante. Celestiales, seductores, irresistibles, libidinosos… Su carnosidad y lujurioso aroma siempre serán el preludio del erotismo. Así lo pretendieron los perfumistas de las primeras décadas del veinte que incluyeron las frutas en versión sintética en aquellos jugos nocturnos, animálicos, de cierto cariz sexual. Fue el durazno el que hizo de Mitsouko de Guerlain un Chipre moderno y muy sensual. También fue la clave del éxito de composiciones tórridas como Tabú de Dana u Opium de Yves Saint Laurent.
Facetas golosas que estimulan el olfato a través del sentido del gusto. La perfumería actual parece querer ir más allá del gourmand de vainillas lactónicas para explorar nuevas categorías que se podrían denominar “gourmanfrodisíacas”, un neologismo que puede que defina mejor ese resurgimiento del “placer olfativo” que ya preludiaron agencias de investigación de tendencias como la francesa NellyRodi. Ansiamos reconectar con la hipersensualidad con aromas que despiertan nuestros sentidos, como el de las frutas jugosas (melocotón, mango, lichi, maracuyá o guayaba); matices tropicales, azucarados, pero más refinados, almibarados y nectarinos, y cierto regusto a licor, una tendencia que se sale del dulzor extremo de los primigenios gourmand para conectarse más con el refinamiento, vinculado al sentido del gusto, el placer, lo lúdico y el arte del buen vivir. Y de las profecías a la realidad. Una nueva hornada de propuestas perfumadas se debate entre las frutas más exóticas para ver quién da más placer a nuestros sentidos. Aquí algunos irresistibles.

UNA PIÑA MUY NICHE: Purple Accento | Xerjoff
Si de toda su propuesta olfativa la italiana Xerjoff decide que sea Purple Accento (y no Erba Pura, uno de sus best-seller) la que presidiese el debut mediático de su flagship barcelonesa el pasado mes de mayo, alguna razón de peso habrá detrás. El mítico frasco engalanado con el cuerpo recubierto de cristales de Swarovski de un profundo magenta violáceo, hizo acto de presencia con un enfoque nuevo: más sensorial, con su superficie satinada, despojada de su halo fastuoso. Purple Accento expandió su magia aromática repleta de cítricos mediterráneos, longanberry y piña tropical para descansar en un fondo de ámbar, vainilla y sándalo, haciendo de la composición una apuesta con carácter, desafiante, sensual y distinguida.
Purple Accento no es nuevo, lo compuso el perfumista Chris Maurice Carbonnel (artífice de muchas de las composiciones de Xerjoff) en 2021, convirtiéndose en una de las creaciones más icónicas de la casa. En 2025, este mítico lo que ha vivido es un auténtico restyling, manifestando un lujo más contemporáneo, renovado, táctil, donde importa más lo que hace sentir que lo que impone a la vista. Un enfoque redondeado por el pañuelo, diseñado por Xerjoff y fabricado en el Lago de Como, cuna de la sedería de alta calidad italiana, que se incluye en el set. La fragancia sigue siendo la misma, un jugo de gran proyección y fijación capaz de satisfacer los deseos de quienes busquen perfumes con presencia, que se hagan notar, que preludien la llegada y epiloguen la partida.

TU CUERPO, UNA PERA MADURA: Kun Amo | Jeroboam
Jugosa, húmeda y de formas voluptuosas. No es de extrañar que la literatura haya metaforizado con la pera como el equivalente a lo femenino, a su cuerpo curvilíneo y sus emanaciones acuosas. Cargada de simbolismo erótico, es una de las frutas que más me gusta en perfumería junto al higo o el durazno para aportar esas facetas golosas, melosas, absolutamente libidinosas. Una musa olfativa dispuesta a convertirse en objeto de deseo en el instante que roce la piel.
Kun Amo (“con amor” en esperanto), es una composición en torno a la pera, el maltol y el ambroxan, redondeada con sugerentes almizcles y maderas. Un desarrollo aparentemente sencillo en comparación a otras fórmulas repletas de ingredientes aromáticos para equilibrar el resultado final. Sencilla, directa y sin remilgos. Como una bomba erógena dispuesta a despertar los sentidos más primitivos y letárgicos. El maltol es esa nota cálida y reconfortante que evoca la repostería recién hecha. Muy en sintonía con los nuevos tiempos (o las narices contemporáneas tan gourmet). De estela intensa y persistencia, las sensaciones fluctúan entre la dulzura pecaminosa sin ser excesivamente gourmand y las facetas amaderadas y ahumadas.

UN CÓCTEL DE EXÓTICO MARACUYÁ Y COCO: Matador | Ramón Monegal
Definido como algo más que un perfume, Matador, dentro de la colección Spanish de Monegal, se impone más como “una actitud”. Sale osado, aunque sin abrumar, con ramalazos dulzones y afrutados, para hacer un paréntesis olfativo y desplegar sutilmente esas facetas de fondo coriáceas (¿alquitrán de enebro, quizá?) y animálicas (¿comino?) que lo hacen absolutamente especial. La mixtura de pera, maracuyá, coco y magnolia le dan esa personalidad tropical, lactónica y exótica arrebatadora a la salida, que se funde con la profundidad de las notas más umbrías.
Una dualidad olfativa, un juego de contrapuestos, que en su maridaje desvela sensaciones inexploradas que impulsan a interpretar una nueva faceta del yo. Más desinhibido, más explosivo. Matador no se anda con rodeos aunque su inspiración sea el ruedo. Un albero aromático donde soltar la adrenalina y atreverse a ser, enfrentarse a la fiera que yace escondida. En su secado se mantienen las trazas tropicales, afrutadas, con la base sensual del sándalo, dando como resultado un cóctel sensual y sexual, una verdadera declaración de intenciones.

UNA DULCE TENTACIÓN: el durazno de Kirkè Overdose | Tiziana Terenzi
Como una pócima mágica se despliega la sobredosis de la Kirkè griega, la Circe romana, en homenaje al mito de la hechicera que reside en la isla de Eea. La diosa de los hermosos cabellos, según “La Odisea”. Ducha en materia botánica, con sus elixires Circe convertía a los hombres en cerdos; como una varita aromática que meneaba a placer para hacer realidad sus deseos. La mítica Kirkè de Tiziana Terenzi ahora se declina en versión overdose. Con una salida impactante, sin miramientos, dulzona y animálica, como un filtro de seducción o un brebaje hipnotizante. Kirkè Overdose te deja KO (knock out) a la primera inhalación.
Sus notas dominantes parecen ser la fruta de la pasión brasileña, el durazno de Romaña, la frambuesa de Trentino y la grosella negra dolomita, envueltas en vainilla, sándalo, almizcles y ámbar gris. Una bomba olfativa que no pasa desapercibida. Su lujoso frasco, tallado en dorado con relieves mitológicos griegos que recuerdan a los de los primigenios lécitos, los frasquitos en miniatura que albergaban los extractos aromáticos más valiosos de la era clásica. Un homenaje al pasado más opulento que parece no haber perdido ni un ápice de ese carácter lujoso que siempre ha parecido acompañar al perfume.
Otras delicatessen recién salidas del huerto: Sueño Latino de Aedes de Venustas, se centra en el jugoso higo aderezado con notas picantes del pimiento morrón, exótico mango y una base cremosa de sándalo, como recién sacada del trópico, exuberante y rica en contrastes entre la terrosidad y la dulzura de las frutas maduras. La Candelaria de Alejandro Acosta, rememora un día lluvioso en el barrio histórico de Bogotá, a espera de que salga el sol en una cafetería repleta de frutas e incienso. Una escultura olfativa coronada por la cabeza de un papagayo, hecha a mano por el propio autor, con notas de guayaba, mango, lima, canela, café con leche y palo santo. Mangomina D de New Notes, satisfará las delicias de los amantes de esta fruta tropical, la que eligió Kama, el dios del placer hindú, como aroma más libidinoso, reforzada con los matices lácteos y epidérmicos del cashmeran y el sándalo. Su vibración jugosa y acorde solar impulsan a regocijarse en la idea de unas vacaciones infinitas frente al mar. El corazón de Sunset Hour de Goldfield & Banks Australia reside en un ingrediente australiano único y poco común: el quandong o melocotón del desierto, aderezado con coco, mango y pera, en una base de cashmere, vainilla y benjuí; no se me ocurre una mezcla más sugerente para reforzar el halo sensual de la propia piel.
Lectura recomendada: Frutologías. Historia política y cultural de las frutas. Federico Kukso. Taurus, 2025.
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