Hay algo que siempre hago cuando viajo: localizar esos templos de belleza donde descubrir productos y experimentar rituales que solo puedes disfrutar en ese lugar. Así descubrí el Butterfly Pea Flower tea en el Coqoon Spa de The Slate Hotel (Phuket), el té de belleza azul tailandés puesto de moda en Europa por cortesía de los “indie beauty insiders”. O el baño de humo con copal del Yäan Wellness en Tulum (México), un ritual sencillo pero absolutamente catártico. Y qué diferente se sienten, saben y huelen las cosas cuando las experimentas en su lugar de origen…
Por eso la última vez que visité Barcelona lo tuve claro: tenía que probar el facial “mágico” de Silvia Oliete, fundadora y directora de los institutos de belleza Blauceldona, enseña emblemática en la Ciudad Condal. Más de treinta años especializándose en su gran pasión: los faciales, no es de extrañar que los haya convertido en un ritual único. Silvia es una de esas madres coraje de la estética que con pasión e ímpetu, trabajo y esfuerzo, logró alcanzar su sueño.

De una cabina en un espacio deportivo hasta los cuatro institutos que regenta en la actualidad, en Barcelona centro y Sitges, su última apertura, un largo peregrinar de Oliete por el mundo de la belleza que le ha dado muchos frutos. Entre ellos, varios reconocimientos: premio Hit Salon Vida Estética 2015 al mejor establecimiento de España, y en 2025, Premio Salón Look a la mejor trayectoria profesional en estética. Nada menos.
Partiendo del mítico masaje de “remonte”, una virguería remodelante para alcanzar la lozanía global del rostro y “recolocar” sus estructuras, Silvia lo hizo suyo incorporando maniobras propias que, lejos de ocultarlas como “su tesoro”, comparte con otros profesionales fomentando así su labor didáctica y divulgativa. Porque Silvia es mucho más que unas manos hábiles y ávidas, es generosa en compartir belleza y bienestar desde el sentido más amplio del término. Del mismo modo que da, recibe. También incorpora en su portfolio los protocolos más destacados de otros profesionales de la estética, como el drenaje linfático de Renata Franca, una de las profesionales más prestigiosas en esta especialidad; o la oxigenación de Cristina Galmiche, la Merlín de las pieles acneicas.

Pero su espíritu emprendedor la llevó más allá creando su propia línea cosmética –SO | Silvia Oliete–. Por cierto, me declaro fan confesa de su serum, con tres tipos de ácido hialurónico de diferentes pesos moleculares que confiere al rostro hidratación, jugosidad, volumen y ese efecto glass skin tan de moda en las últimas temporadas por cortesía de las tendencias coreanas. Comprobado. Otro producto interesante: I am the Perfume, el sello olfativo de Blauceldona creado en exclusiva por el maestro perfumista Ramón Monegal. Una fragancia acogedora con cítricos, jazmín, azahar, rosa, lilas, iris, pachuli, sándalo y una base especiada ambarada, desarrollada para ambientar y aportar ese plus experiencial a sus centros que, de tanto pedírsela la clientela, terminó convirtiéndose en perfume.
Si vas a Barcelona, no dudes en reservar su último protocolo facial: So Treatment, más que un facial, un verdadero ritual de conexión pensado para mimar piel y alma y recuperar el equilibrio, además de los niveles óptimos de hidratación, nutrición y firmeza cutáneas. Un gestual único realizado con la línea cosmética de Oliete que reactiva los neurotransmisores para ofrecer una profunda sensación de calma y bienestar.
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