Artistas que se convierten en perfumistas o perfumes que terminan derivando en objetos artísticos. La selección es infinita, pero sirvan estos ejemplos.

HOUSE OF OUD.
Esta exquisita colección nace de la idea de un maestro perfumista italiano y un “Oud-hunter”, nada menos… Porque Mohammed Abu Nashi (CEO y co-fundador), además de un artesano de la madera y el oro, es uno de los mayores productores de Oud de Jakarta, por ello esta exquisita, rara y costosa materia prima tan valorada en perfumería hace de puente entre otros ingredientes para crear una alegoría olfativa con alardes de esculturas. Cada frasco está pintado a mano por maestros artesanos italianos, cada pieza es única, diseñada para amoldarse a la palma de la mano, simulando un canto rodado, con una técnica de lacado única. Lo curioso es que lo que parece el tapón realmente es el contenedor del jugo y lo que parece el frasco, un lujoso tapón labrado con esmero. ThoO (Just Before, The Time, Live in Colors y Each Other), su última colección, es una explosión artística gracias a la colaboración del mítico grafitero Kay One, que rinde homenaje al tiempo, al arte, el grafitti y el estilo de vida urbano.

ORMAIE PARIS.
“Recuerdo que mi madre compró un Chanel No. 5 solo por el frasco. Quería diseñar algo que la gente admirase como un objeto de arte, no como un mero elemento para esconder en el estante del cuarto de baño”, comenta Baptiste Bouygres, una mitad de Ormaie Paris, porque la otra es precisamente esa señora de gustos selectos, Marie-Lise Jonak. Esta casa de perfumes familiar entierra sus raíces en el arte y la naturaleza. Sabia conjunción. Y rodeándose de creadores y artesanos, escriben cada capítulo de la Maison. Solo utilizan materia prima 100% natural porque creen que hay una elegancia en la naturaleza que no existe en ninguna otra parte. Los frascos están hechos a mano por un fabricante de vidrio sostenible. Los tapones de madera de las botellas están tallados a mano en madera procedente de bosques de hayas renovables en Francia. Las etiquetas son obra de Impremerie du Marais (París). Su forma y acabado tienen un cierto regusto a la obra del escultor rumano Constantin Brâncuși, de formas fluidas y modernistas, una composición geométrica que alude al arte figurativo. Solo se plantearon crear uno y ya llevan seis…

COUTEAU DE POCHE.
El artista afincado en Brooklyn (Nueva York) Parid Cefa, creó Couteau de Poche recurriendo a la estética contemporánea pero empleando elementos vintage. El resultado: Fumabat, su primer perfume, y el éxito no se hizo esperar. No en vano ha sido merecedor del galardón Wallpaper Design Awards 2019. Los que bien lo conocen dicen que Fumabat no es tan verde y balsámico como se presenta (Musgo de Roble, Gálbano, Menta…), sino que huele a opio vintage, con ese punto ahumado de incienso místico oriental en la línea del mítico Black Afgano (sin parangón).

STORA SKUGGAN.
Estas preciosas botellitas están a medio camino entre un cosmético y un objeto decorativo. De hecho, suele formar más parte de los entornos fotografiados en las revistas de decoración de interiores que en los bodegones de producto de las mensuales de moda y belleza. Su aspecto artístico, su gran tapón redondo marmóreo y la intrincada serigrafía de sus frascos, generan una sensación inmediata de deseo sin ni siquiera reparar en el jugo. La idea surgió de cuatro amigos que se conocieron en una escuela de diseño sueca y pensaron en crear este proyecto para experimentar la artesanía. Lo llamaron Stora Skuggan (“La gran sombra”, en sueco) y pronto se convirtieron en narices autodidactas y lanzaron su propia línea de fragancias (2015) haciéndolo todo, desde la composición del jugo, al embotellamiento de las fragancias, el embalaje y la distribución. Hoy su línea de fragancias no es muy extensa pero con la suficiente entidad como para crear un laboratorio propio en el número 7 de Östgötagatan (Estocolmo). Uno de mis preferidos es Silphium, dicen que fue la especia más valiosa del mundo, y cuentan que fue tal su demanda que se terminó extinguiendo y su preciado aroma y sabor se perdieron en el tiempo. Se consideraba una planta medicinal, un elixir de salud, «Incluso si uno simplemente lo prueba, a la vez despierta un humor en todo el cuerpo y tiene un aroma muy saludable», dijo Pedanius Dioscorides, alrededor del año 70 a.C. Para ser fiel a estas descripciones, se llegó a crear un aromaquímico, una construcción molecular del posible olor generando un acorde que pretende ser fiel al original que un día fue tan valorado. Y es posible que hayan acertado porque Silphium ha sido ganador en los premios Art & Olfaction Awards 2019. ✪
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