Qué estimulante es comenzar el año con lanzamientos como este… Alessandro Michele, Director Creativo de la firma, vuelve a hacer alarde del misticismo y fantasía que le caracterizan orquestando el concepto de la primera línea de alta perfumería de Gucci, The Alchemist’s Garden, una sinfonía mágica de 7 eaux de parfum (100 ml), 4 aceites perfumados (20 ml), 3 aguas aromáticas (150 ml) y una vela, una colección realizada en colaboración con el gran maestro perfumista Alberto Morillas que hurga en la simbología alquímica, las antiguas fórmulas de los boticarios y la tradicional técnica de hacer perfume.

“Una medicina para el alma”, en palabras de Morillas, muy acorde con los nuevos tiempos que vaticinan un auge de pócimas para el ánimo, elixires emocionales que transmutan sentimientos a través de la personalización, otro de los objetivos de esta versátil gama que invita al layering, esa vetusta costumbre de mezclar aromas en capas para crear un sillage especial y único. El perfume tiene esa cualidad mágica, una inhalación instantánea es suficiente para transmutar emociones, transportarnos a momentos del pasado o lugares remotos que agitan nuestra memoria. Porque eso pretendía Michele al imaginar esta colección, basar cada aroma en un sentimiento concreto, un recuerdo o una emoción, como The Virgin Violet, que evoca la inocencia infantil, o A Song For a Rose, un exquisito aceite perfumado encerrado en una botella de cristal azul vintage similar a la que la madre del diseñador albergaba en su armario con de pétalos de rosa secos.

Nombres sugerentes y misteriosos, como La Voz de la Serpiente o Los Ojos del Tigre, pero también sensibleros, como El Último Día de Verano, Una Oda a la Melancolía o Las lágrimas del Iris, se estampan con absoluto lirismo en botellas de porcelana (para las eaux de parfum) y vidrio lacado (para las aguas aromáticas y los aceites perfumados) de ornamentación botánica y motivos naturalistas, que bien podrían parecer tesoros rescatados de antiguas boticas. Detalles que se unen a la calidad del jugo, centrado en notas dominantes como la rosa, el oud, el iris, la violeta, la mimosa, el ámbar y los acordes amaderados y boscosos. Mención especial merecen los aceites perfumados, capturados en pequeños frascos de cristal salvia y aplicador en forma de pipeta de vidrio que revelan el clásico touche d’oreille, el antiguo gesto de aplicarse aromas mezclados con materias primas naturales.

Mi intuición vibra con The Eyes of the Tiger, un opulento extracto de ámbar mezclado con resina de cistus y un toque cremoso de vainilla. Dicen que la mitología china conecta el ámbar con el «alma de un tigre» que desciende a la tierra y encarna la peligrosa y delicada naturaleza del felino. ¡Grrrrr!
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