Cuando hablamos de fragancias, puede que nos vengan inconscientemente a la memoria enclaves como Grasse (Francia), la que llaman “la capital mundial del perfume”. Pero lo cierto es que nuestro país tiene una gran tradición en el arte de la perfumería, que eventos como la Barcelona Olfaction Week (BOW) se ha encargado de reivindicar.
Más de 2.000 profesionales han seguido vía streaming (del 28 de mayo al 5 de junio) a través de una plataforma habilitada a tal fin, las innumerables actividades y ponencias en torno a la cultura del perfume, la ciencia olfativa y el maridaje de los sentidos, en la que ha sido la 2ª edición de la muestra.
La Barcelona Olfaction Week crece en interés gracias al impulso de Beauty Cluster y el apoyo de grandes empresas de la industria como Eurofragance, Iberchem, Rafesa, Lluch Essence o Cosmo International Fragrance.
Porque España tiene mucho que contar en materia olfativa. No olvidemos que es el segundo exportador mundial de perfumería, y más del 60% de lo que se fabrica, se realiza en Cataluña, que alberga cerca de 600 empresas del sector, con una facturación de cerca de 10.000 millones de euros.

Unas ponencias “de narices”
Pero metámonos en harina. Esta edición de la muestra se ha centrado en temas tan interesantes como la sostenibilidad y futuro de la industria del perfume. La tendencia Feel-Good Fragrances, o los aromas que transforman nuestras emociones, que han eclosionado a consecuencia de la pandemia; y la presbiosmia o pérdida del olfato relacionada con la edad.
Además de enfoques curiosos y poco planteados como ¿A qué huele el espacio? Y otros más polémicos como ¿El perfume es un arte? Un modelo de copyrights en perfumería, impartido por Pedro Simões, alma mater de Comporta Perfumes, uno de los pocos eventos que se hizo de forma presencial.
Y si hablamos de tendencias y pronósticos de cómo será el futuro de la perfumería, nada mejor que Mintel, agencia líder de inteligencia de mercados. Margaux Caron, analista de belleza global de Mintel, esbozó unas cuantas previsiones muy interesantes, como esa tendencia a la que nos dirigimos de explorar la faceta más emocional e intimista del perfume, reconectar con los sentidos del olfato y tacto, gracias a esos aromas “a piel”, con notas cremosas, sensuales y algodonosas, como Fleur de Peau de Diptyque.
O con lociones corporales como The Body Stone, un body milk sólido y sostenible a base de aceites vegetales de primera calidad. Una de sus ediciones especiales fue realizada en colaboración con la sanadora Rashia Bell, que albergaba en su interior un núcleo cristalino con cuarzo heliotropo, con la intención de inspirar autoestima, valentía y transformación.
Porque la confianza y el “self-love” son dos de las grandes propensiones a las que tendemos. Otra de las secuelas post-COVID parece ser que hemos pasado de perfumarnos para los demás a hacerlo para nosotros mismos. Para expresar nuestra individualidad. Hurgando en facetas menos conocidas, como hacer de la noche un ritual de auto-amor, algo que ha provocado el auge de productos como los pillow mist, brumas para la almohada que nos ayudan a relajarnos y mejorar el sueño, o las “fragancias de cama”, como la última propuesta de Chanel con Coco Mademoiselle L’Eau Privée Eau pour la Nuit.

Fragancias Feel-Good o a qué huele el espacio, dos intrigantes temas de discusión
Angéline Poubeau, Senior Perfumer de Eurofragrance, también hizo hincapié en esta tendencia en su ponencia “Feel-Good Fragrances”. “A medida que la vida se vuelve más estresante, los consumidores buscan nuevas formas de gestionar su bienestar emocional, ser positivos, tranquilos o vigorizados”, expresó Angéline, y una de las grandes herramientas a la que se está echando mano, es el perfume.
Una tendencia que está impactando el carácter olfativo de los nuevos lanzamientos. Poubeau mencionaba los nuevos ingredientes de interés: la lavanda, que se ha posicionado como ingrediente top, sobre todo en productos de higiene y cuidado personal. El ylang-ylang, una de mis notas preferidas, creció un 91% en 2020. Y no es para menos, su aceite esencial tiene propiedades antidepresivas, ansiolíticas y afrodisíacas. Justo lo que necesitamos…
Escapar de la realidad. Ese parece ser el diagnóstico al que ha llegado la industria tras analizar las inquietudes del consumo actual. Elegir perfumes que nos cojan de la mano y nos mantengan en unas vacaciones perpetuas o que nos hagan rememorar momentos felices o lugares entrañables. O, por qué no, explorar lugares hasta ahora inexplorados.
Como otra de las temáticas más insólitas de la BOW: ¿A qué huele el espacio? Según dicen, el olor del espacio a menudo se ha descrito como «metálico». O como «una combinación de antiséptico, basura y olor corporal», según la Estación Espacial Internacional (ISS). Cómo pueden oler otros mundos, es algo que se ha analizado con instrumentos enviados para sondear sus atmósferas, y los telescopios han permitido analizar el posible olor de cuerpos celestes distantes y entornos circundantes. Ya preguntaremos a Jeff Bezos…
Temas candentes y realmente interesantes los que se han tratado en esta edición de la Barcelona Olfaction Week. Como la caracterización botánica, molecular y agronómica de la que, posiblemente, podría ser la variedad de rosa más antigua cultivada en España. Se denomina Narcea, y se encuentra ubicada en un jardín privado en una zona montañosa del norte del país (Concejo de Cangas del Narcea, en el Principado de Asturias).
La rosa Narcea tiene características comunes con la rosa gallica y la centifolia, dos de las variedades más utilizadas en cosmética y perfumería junto a la damascena. La rosa Narcea podría tratarse de un híbrido natural antiguo. Sus flores de profundo rojo violáceo e intensa fragancia, podrían ser de gran interés para la industria de la perfumería.
Un broche de oro para una edición prolija
Barcelona Olfaction Week culminó con la entrega de premios de la IV edición del Concurso Internacional de Perfumería, celebrado en Teià. Esta edición estaba dedicada a la nota olfativa de la violeta. Un concurso al que postularon 112 participantes de 25 países diferentes. La cosa estaba reñida… El jurado no se quedó atrás, compuesto por los grandes de la perfumería como el maestro perfumista D. Rosendo Mateu, el Sumiller César Cánovas o la interiorista Susana Cots.
Los ganadores: el premio a la mejor creación de perfume fue para Hana Matsuri de Yasuyuki Shinohara. Al mejor perfume independiente, para Violet Saffron de Max Rossa. El galardón del público recayó sobre Appalachian Blue de Celine Guivarch. Enhorabuena a todos ellos, y a Beauty Cluster y asociados, por fomentar la cultura del perfume en un país que tiene mucho que contar (y mostrar) sobre la materia.
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