De forma directamente proporcional al boom que provocó el fármaco adelgazante semaglutida (conocido comercialmente como Ozempic o Wegovy), estamos viendo emerger una nueva categoría cosmética que propone paliar sus secuelas estéticas. Y parece que la cosa irá a más. La reciente generación de adelgazantes supersónicos –como la nueva tirzepatida de Zepbound–, no solo no solucionará el problema estético, sino que lo intensificará: a más potencia y mayor rapidez adelgazante, los efectos físicos serán más notables.
¿A qué nos enfrentamos? El problema es que estas moléculas son efectivas, pero no selectivas. Digamos que arrasan con todos los depósitos disponibles de grasa, echando por tierra una de las disyuntivas más populares más allá de los 40: “¿culo o cara?”, porque ambos, se quedan como pasas… Se pierden los denominados “cojinetes grasos faciales”, especialmente los pómulos, disipándose ese aspecto juvenil y lozano al volverse el rostro más demacrado y hundido. Y si el pómulo cae, el óvalo se distorsiona. La gravedad es implacable.
Esa pérdida de elasticidad natural, provoca descolgamiento, flacidez y líneas de expresión marcadas. Y aquí viene la confusión: Qué tratamos, ¿flacidez o volumen? ¿Redensificar o reposicionar? Todo un reto para la cosmética que parece querer dar respuesta a las nuevas demandas del consumidor con formulaciones ad hoc, como A.G.E. Interrupter Advanced de SkinCeuticals, un combo de activos específicamente destinados a paliar las arrugas marcadas por la glicación o rigidificación de las fibras de colágeno por efecto de los azúcares, y el adelgazamiento o “hundimiento” de la piel en pacientes con tratamiento GLP-1.
Y no es la única. Desde reformulaciones de los clásicos a composiciones de nuevo cuño, la arquitectura facial parece estar en el punto de mira: “re-ovalizar” y “re-pomulizar”, parecen ser los objetivos estrella. En esa obsesión por acolchar y engrosar los tejidos blandos, se han sucedido activos como micro-proteínas biomiméticas o VolufilineTM, un derivado vegetal (habitualmente extraído de la planta Anemarrhena asphodeloides, rica en lípidos y sarsapogenina, que estimula la grasa subcutánea; digamos, como un “esteroide” natural). Pero…

Lo que opina la ciencia
¿Hasta qué punto una crema puede reposicionar y rellenar los tejidos? “El efecto Ozempic en el rostro implica pérdida de grasa subcutánea y, en consecuencia, flacidez y falta de densidad. Para abordarlo, debemos recomendar un enfoque de redensificación y volumen”, asegura Cristina Alonso, responsable de formación de Sisley Paris, pero no actuando sobre la grasa subcutánea, objetivo nº 1 de la GLP-1 skin care, sino sobre el propio “colchón hídrico”. Y continúa: “Hablamos de una acción más profunda donde moléculas como el ácido hialurónico endógeno (estimulado por el alga Padina pavonica de la línea Hydra-Global), retienen agua y aportan sostén. Esto implica un aumento visible del espesor de las capas de la piel”. ¡Ojo!, no estamos hablando de aportar ácido hialurónico exógeno, la ubicua molécula de la cosmética actual, sino de estimular las células para que fabriquen el propio. Si no, no hay colchón que valga.
Joaquín Querol, CEO y fundador de Endor Technologies, sin embargo, se centra más en la maduración enzimática de las proteínas estructurales (colágeno, elastina, fibronectina y laminina) que producen de forma natural las células dérmicas. Y su claim lo deja claro: Relleno, no es firmeza. No basta con producir colágeno, hay que madurarlo, si no, el cuerpo las degrada rápidamente aportando un simple relleno temporal. “Las proteínas fabricadas por las células son inmaduras e inservibles para unirse ni a la matriz, ni a la unión dermis-epidermis. Esta maduración es llevada a cabo por unas enzimas específicas”, mantiene el experto, el paso esencial para alcanzar la firmeza. El resultado es Proteomic Serum, una virguería galénica de textura ligera y sensorial que interviene en la maduración de las proteínas.
Actúa sobre la piel creando una “red reológica”, es decir, una malla, una estructura tridimensional interconectada que determina cómo el tejido se estira, deforma o fluye ante su acción; como un esqueleto invisible que mantiene todo unido. Incluye N-Acetyl Glucosamina (NAG), un precursor directo que estimula la producción de ácido hialurónico endógeno, lo que aporta una hidratación celular profunda, de dentro hacia fuera, traduciéndose en un aspecto más jugoso y «acolchado».

¿Hasta qué punto un cosmético es capaz de elevar y rellenar zonas complejas como las mejillas? “La cosmética científica puede aportar cambios visibles e incuestionables en el aspecto cutáneo. Nosotros hemos demostrado cómo nuestras cremas pueden cambiar la composición interna de la piel. Incluso puede ayudarnos a definir y sostener zonas como el óvalo facial”, asegura el fundador de Endor.
Ese es el objetivo precisamente de Crème PTO Métamorphique de Biologique Recherche, que se centra en el óvalo facial, el soporte cutáneo y la pérdida de volumen, dirigiéndose de forma directa a tratar la ptosis, el descolgamiento muscular y de los tejidos debido a la gravedad. “Su objetivo es actuar sobre las consecuencias biológicas de la ptosis reforzando los elementos de sostén de la piel. Al mejorar la calidad de la matriz extracelular, la firmeza y la elasticidad cutánea, la piel ofrece una mayor resistencia frente al descolgamiento visible, lo que se traduce en un óvalo facial más definido”, explica Marta Araújo, Business Support de Biologique Recherche.
Sus activos –como péptidos tensores específicos– actúan como un “anclaje”, modulando la actividad de los fibroblastos para frenar que la grasa facial caiga a la zona de la mandíbula. El resultado es una red dérmica más resistente. Pero, ojo, El efecto «ovalizante» es consecuencia de una mejora de la firmeza cutánea de todo el rostro (como un vector de elevación mecánico) y no de una modificación anatómica de las estructuras profundas, aclara la experta.
Si lo que nos preocupa es el volumen perdido, la marca trabaja otras opciones específicas, como Crème M.E.C., más enfocada en paliar ese aspecto de “hundimiento” cuando las estructuras caen y la piel adelgaza y se vuelve fina y “vacía”. Un remedio centrado más en la pérdida de grosor que en el descolgamiento, redefiniendo el volumen desde el interior (efecto plumping). Por tanto, al engrosar la dermis, compensa visualmente el volumen que la grasa perdida ha dejado.

La anatomía oculta del pómulo
Justo encima del hueso malar, existen unos compartimentos sebáceos, las llamadas “almohadillas grasas” que, en la juventud, son densas, firmes y bien posicionadas, y con el paso del tiempo o un adelgazamiento agresivo, parecen desinflarse o migrar hacia abajo, dejando la zona superior del pómulo vacía. La acción directa de la semaglutida o la tirzepatida sobre estos depósitos grasos, es lo que provoca el “Ozempic Face”, razón por la que una parte de la industria ha optado por actuar directamente sobre las células grasas o adipocitos.
Un enfoque poco abordado en formulación cosmética que unas pocas marcas, sin embargo, se han atrevido a tantear, como Adipeau. Con tan solo dos productos –una crema facial voluminizadora y un gel más específico para cuerpo–, la marca pretende atajar no solo la pérdida de volumen facial, sino el aspecto “crepé” que provoca el mal funcionamiento de las células grasas. ¿Cómo actúa? Volume Cream está específicamente diseñada para el déficit de volumen en el rostro, especialmente en las comisuras de la boca y surcos nasogenianos, la zona de la ojera, los labios y las sienes. No es un tratamiento global, sino focal: solo se debe aplicar en zonas específicas, incluso en las manos, las grandes beneficiadas de este tratamiento que ven cómo su aspecto se suaviza y repulpa.
Está formulada para suministrar ingredientes activos a las células grasas de la piel a través de los poros, sin obstruirlos. Con aceite de semilla de Carthamus tinctorius (cártamo) un ingrediente que actúa como mensajero celular que despierta el metabolismo graso; y Kaempferia Parviflora (jengibre negro o ginseng tailandés) que estimula el nacimiento de nuevas células grasas, la fórmula de Adipeau induce la formación de nuevos adipocitos reduciendo el tamaño de los ya existentes para que vuelvan a ser sanos y eficientes. Como un “fitness” facial que devuelve la lozanía al rostro.
Una alternativa prometedora a la que le ha salido un rival: VolufilineTM. La marca de cosmética smart y low-cost The Ordinary, ha cubierto la tendencia con un serum voluminizador específico formulado con un 92% de volufiline y un 1% de Pal-isoleucine, un lipoaminoácido que aporta relleno al apoyar las estructuras de la piel responsables de un aspecto naturalmente voluminoso. Y aunque del mismo modo que Adipeau se dirige a zonas específicas del rostro (zona de la ojera, mejillas, sienes o contorno de labios), actúan de maneras bien distintas: mientras Adipeau se centra en la capa de grasa subcutánea formando nuevos adipocitos; Volufiline lo hace agrandando las células grasas ya existentes. Es decir, las “hincha” para obtener una voluminización superficial y transitoria, mediante un almacenamiento rápido de los lípidos.
Hay quienes afirman que esto puede generar problemas a la larga, pues agrandar células envejecidas puede terminar debilitando la estructura de sostén de la piel, generando migraciones o volúmenes asimétricos no deseados.
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