“De la semilla al tarro o del campo a la piel”, fueron los eslóganes de una nueva cosmética que estaba surgiendo haciendo las delicias de los más activistas en pro de la ecología y la sostenibilidad. Esas piezas artesanales, con ingredientes locales y de temporada, procedentes de pequeños proveedores y técnicas de cultivo ancestrales, envasadas a mano y en reducidos lotes para preservar la frescura y eficacia de cada ingrediente, se convirtió hace unas temporadas en el gesto más sensorial de la belleza.
El por qué el cuidado de la piel desarrollado artesanalmente “peinando” los campos para obtener las especies más puras hoy es el máximo lujo, es la respuesta a esa conexión perfecta entre las prácticas éticas y las soluciones cosméticas de alto rendimiento que cada vez se demanda más a medida que el desastre climático se hace más evidente, según predicciones para 2025 del gigante de la investigación de tendencias, Mintel. Esa magia del terroir, con su idiosincrasia climática y orgánica que nos da especies únicas, repletas de nutrientes sublimes, es de la que se sirven las nuevas apuestas cosméticas que se mantienen en el lado genuino de la industria.

Shiweed, el prodigioso arsenal del ecosistema gallego
“Apostar por la excelencia al coste que sea”. Así de claro lo tenía Cristina Ester Fernández cuando se sumergió en la intrépida tarea de crear su único producto: Marvelous Facial Oil, un aceite-serum facial que cumple al pie de la letra lo que promete su nombre. Desde las macroalgas pardas de la Costa da Morte (Bifurcaria bifurcata y Sacharina latissima, ricas en polisacáridos y aminoácidos), los olivos centenarios de Figuereido de la variedad autóctona Brava y Mansa, a la desconocida camelia gallega cultivada en pequeños pazos, a este elixir facial no le falta de nada para convertirse en una bomba de belleza.
La clave: su elevada actividad. “A diferencia de otros aceites faciales que suelen tener un 30% de actividad, el resto son ‘rellenos’ para completar la fórmula, Shiweed tiene un 100% de actividad en su contenido. Es tan activo, que casi podríamos decir que se trata de un ‘booster’ que ensalza cualquier otra fórmula”, asegura la creadora.
“Lo especial y distintivo que tiene este aceite es el poder de las macrolagas, repletas de nutrientes, ya que sus extractos son los principales componentes activos que protegen la matriz extracelular y regeneran la piel que, combinados con los extractos oleosos de los olivos y la camelia, con altísimas propiedades cosméticas, logran una simbiosis única y altamente eficaz”, sostiene.

“Destacan el aceite de camelia japónica cultivado en un pazo de Galicia y el aceite de oliva 100% virgen extra de las variedades Brava y Mansa provenientes de olivos autóctonos centenarios de la zona de Figueiredo, únicos y muy escasos, difíciles de encontrar con esa pureza de aceite”, concluye. Todos estos ingredientes son recolectados a mano en pequeñas producciones, utilizando mecanismos de extracción sostenibles. El resultado: un auténtico tesoro para la piel.
El aceite maravilloso, un dechado de virtudes
Marvelous Facial Oil, es un elixir puro, 100% activo y con una potente concentración de antioxidantes, como el betacaroteno, oligoelementos y minerales, polifenoles, ácidos grasos, proteínas y polisacáridos, como el ácido algínico, que se obtiene de las paredes celulares de las algas pardas que regulan la microbiota cutánea favoreciendo la regeneración celular. Este prodigio cosmético está recomendado para todos y todas las necesidades de la piel. Es un embellecedor nato, perceptible tras la primera aplicación. Un portento de efecto “¡Uaaalaaa!” si lo aplicas como tratamiento nocturno, sin nada más sobre la piel, para que muestre toda su magia.
Es altamente versátil, se puede utilizar de día y de noche, solo o en combinación de otros productos, o como último paso de la rutina cosmética para sellar y retener la humedad. Como indicaba su creadora, es un “booster” que va a duplicar los beneficios de cualquier tratamiento. A mí me gusta aplicar una pequeña cantidad en el contorno de ojos (con cuidado de no llegar al interior) a modo de serum, es increíble la luminosidad que aporta y cómo las finas líneas quedan minimizadas. Si se utiliza durante la noche, al despertar lo primero que se puede observar es cómo se ha incrementado el resplandor, el lustre natural, ese efecto buena cara sin artificios con una sensación de salud cutánea y piel nutrida, como si la luz surgiese del interior.

Una apuesta eficiente y coherente envasada en un frasco de cristal reciclado, con pipeta de caucho natural también reciclado y cartón y prospecto derivados de las algas. También por el apoyo que Shiweed ofrece de forma permanente a los pequeños productores gallegos arraigados en las tradiciones locales. Como los mariscadores de Noia, que han estado probando Marvelous Facial Oil durante tres meses para mitigar el daño en sus pieles tan castigadas por el sol, el frío, la humedad y el salitre, con unos resultados más que perceptibles.
Por si todo esto fuera poco, también destacaría su rico aroma, 100% natural, que evoca los veranos gallegos, los nutridos jardines de los pazos con sus notas de eucalipto, magnolio, salvia y cítricos; huele a campo, a heno recién cortado, a hierbas aromáticas bañadas por la humedad marina. Una imagen olfativa que concentra toda la riqueza natural de Galicia.
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