Una de las facetas más complejas de un divulgador es la SUBJETIVIDAD. ¿Cómo describir y expresar un perfume de forma ecuánime e imparcial? ¿Cómo transmitir su esencia si la memoria olfativa te la juega vinculando estelas a lapsos tormentosos o insulsos? Ni el perfumista ni la composición merecen una crítica por tu pasado turbulento anclado a aromas concretos. Cuanto más sé de perfume, más valoro la profesión de perfumista y más crítica soy con las creaciones.
¿Y cómo mantener la objetividad cuando a la primera inhalación caes rendida ante unos vapores volátiles que te azuzan los sentidos? Cuando adviertes ese BOOM nasal. Y me planteo esto subyugada ante la “explosión” de Remain, la nueva propuesta de Amouage dentro de The Essences: Act II “The Geometry of Time”, interpretada por el perfumista Pierre Negrin. Y digo explosión porque surge cosquilleante, cálida y ahumada. Rica. Muy rica. Pulida y discreta. Pero absolutamente adictiva. Dicho desde la subjetividad más objetiva. Puede que sea culpa del torbellino de especias que enciende su salida. O el corazón de vainilla que emerge como una paradoja: desde sus facetas más crudas, en bruto; a las pinceladas refinadas y aterciopeladas que garabatean la composición.

Aunque me inclino más por el proceso único de la casa de “doble infusión”, una parte esencial de la manufactura de Amouage que ahora se sofistica añadiendo a los concentrados un 5% de pequeñas virutas de sándalo australiano envejecido, para que sus acentos lactónicos y amaderados impregnen y enriquezcan gradualmente la mezcla. Simultáneamente, el bioetanol —la base del perfume— se deja añejar en barricas de roble francés para amplificar esa pátina aromática de los materiales empleados, obteniendo matices muy interesantes.
Remain expresa ese punto de la geometría del tiempo –el concepto filosófico y espiritual detrás de la trilogía– que representa el ORIGEN. Un Big Bang sin pulir. El potencial puro. La chispa de la que surge la creación. Lógico que me haya hecho boom. La línea está representada por Line 618, conectada con la armonía de las proporciones, la sucesión de Fibonacci y el “Golden ratio”: 1.618, la proporción áurea estéticamente perfecta. Y el círculo por Sequence, como ese loop temporal, como el círculo infinito de un Enso zen, cuyo trazo debe realizarse de una sola pincelada, rápida y desinhibida, que refleja el estado espiritual del autor en ese instante preciso. El tiempo, que todo lo marca y cincela. El círculo de la iluminación que refleja la experiencia transformadora sin principio ni fin. El flujo infinito de la vida.

Line 618, desarrollada por la perfumista Nathalie Lorson, se agarra al incienso Hojari, la boswellia sacra, quizá la resina perfumada más atávica, como si en cada una de sus moléculas estuviese escrito el origen del tiempo, para dar continuidad a una línea perfecta e infinita que comienza por la luminosidad chispeante de las frutas jugosas (piña, durazno, ciruela…) y los toques lactónicos para fenecer entre sombras, las de la oscuridad que proporcionan la estructura del sándalo, guayaco y el acorde de cuero. Es como esa explosión simultánea de lo dulzón y lo coriáceo suspendida entre capas cremosas y jabonosas. Puede que sea la razón que la haya convertido en una de las preferidas del público.
Por cierto, un incienso Hojari del que Amouage es guardián, garante de su recolección silvestre y ética, pues custodia y gestiona la reserva de Wadi Dawkah (Omán), declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con más de 5.000 árboles, el primer bosque inteligente de la región, mediante su geoetiquetado y monitoreo constante, para garantizar su perpetuación. Amouage garantiza todo el proceso: desde las respetuosas incisiones al árbol para preservar su longevidad, la recogida manual de la resina, hasta su destilado in situ, obteniendo así su ingrediente más icónico: su preciado aceite esencial.

Sequence, ideado por Julien Rasquinet, es quizá el que más rezuma esa herencia árabe. Orquestado en torno a la mítica terna “azafrán, rosa y oud” –omnipresentes en la perfumería oriental tradicional–, pero llevado a la nueva era –ya que hablamos de la geometría del tiempo– y del círculo particular de Rasquinet, pues la composición gira y gira para mostrarnos siempre su misma cara. Una estructura que se mantiene fiel, de principio a fin. Como el círculo infinito. Dando validez a un concepto que no es mero storytelling. Es el arte del perfumista llevado a la realidad. ¿Cómo conseguir representar sensorialmente un círculo con meras notas olfativas? Huele Sequence.
The Geometry of Time se presenta como una colección inteligente y sin fisuras, con todos sus elementos bien armados, desde los jugos al frasco –por cierto, un nuevo formato después de 15 años, artísticamente brutalista, sensorialmente orgánico, absolutamente sensorial–, o los detalles del packaging, intelectual y elegante. Una apuesta bien estudiada que da un paso más en la perfumería de lujo. Una propuesta distintiva que resuena con personalidad en un caos olfativo entre nuevas marcas e infinitos lanzamientos que no hacen más que ahondar en las mismas tendencias aclamadas por el público.
“La Historia es el presente eterno, el momento huidizo que se queda pasando, que pasa quedándose”, como dijo Unamuno. El legado de la perfumería árabe adaptado a los nuevos “tiempos” tiene un nombre, y ese es AMOUAGE.
Los perfumes Amouage se venden en exclusiva en Isolée.
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